Cierre del primer trimestre: resiliencia ante el shock energético
El primer trimestre de 2026 ha cerrado con un balance mixto pero muy instructivo. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y la consiguiente subida del petróleo Brent desde 68 hasta los 110 dólares —una revalorización del 55% en pocas semanas— ha sido el mayor shock energético en décadas. Sin embargo, los mercados han demostrado una resiliencia notable. El S&P 500 cede un 4,7% en el año, el Nasdaq un 6,7%, pero los índices emergentes están en positivo con un 4,4% y el resto del mundo se mantiene prácticamente plano.
Lo más relevante de este trimestre no es lo que ha sucedido en los índices, sino lo que está ocurriendo con los beneficios empresariales. Lejos de caer, las estimaciones de beneficios a doce meses del S&P 500 han subido un 6% desde máximos. Se espera un crecimiento del 13% en el primer trimestre —el sexto consecutivo en doble dígito— y para el conjunto del año las estimaciones apuntan a un crecimiento entre el 12 y el 17%. La temporada de resultados, que arranca esta semana, será el barómetro que el mercado necesita para retomar pulso.
Por sectores, la energía ha sido la clara ganadora del trimestre con un +6,2%, seguida de utilities y materiales. En el lado opuesto, la tecnología pierde un 7,1%, pero aquí hay un matiz fundamental: sus beneficios son los que más han mejorado, con un crecimiento esperado del 44% en el trimestre, y su P/E ha bajado de 21 a 19 veces. Es una caída de valoración, no de fundamentales, y para el inversor con paciencia eso es una oportunidad, no un riesgo.
En materia de valoraciones, Europa cotiza con un descuento del 30% frente a Estados Unidos y ofrece un dividendo del 2,5%, lo que la convierte en una alternativa atractiva. Los mercados emergentes están aún más baratos, con un P/E de 11,7 veces, un 13% por debajo de los niveles previos al conflicto. Corea cotiza en mínimos desde 2009 y Latinoamérica ha subido entre un 4 y un 8% en las últimas semanas. Goldman Sachs mantiene sobreponderación en Corea, China, Brasil y Sudáfrica.
En España, las noticias son positivas. El IPC de marzo se situó en el 3,3%, por debajo del 3,8% esperado, con una subyacente estable en el 2,7%. El PIB creció un 0,5% en el primer trimestre, el doble que la media de la eurozona. El BCE mantiene los tipos en el 2,00%, y con estos datos de inflación la urgencia por subirlos se diluye, lo que es positivo tanto para los bonos como para la renta variable europea.
En renta fija estamos en un momento especialmente atractivo. Con tipos del 4,4% en el bono americano a diez años y del 2,5% en el Bund alemán, los bonos de calidad ofrecen a la vez protección y rentabilidad real positiva. Para perfiles conservadores recomendamos fondos de renta fija corporativa de corta duración y calidad crediticia alta. No veíamos un colchón de rendimiento así desde 2008.
De cara al segundo trimestre, nuestra estrategia se concreta en cuatro líneas:
— Mantener la diversificación geográfica y aumentar ligeramente la exposición a Europa y emergentes, que cotizan con descuentos históricos.
— Reforzar la energía, que se beneficia directamente del entorno actual de precios elevados del petróleo.
— Mantener la posición en tecnología sin aumentarla. Los fundamentales siguen siendo sólidos y la corrección ha mejorado sustancialmente las valoraciones.
— Fortalecer la renta fija de calidad como colchón defensivo, aprovechando que las TIR actuales superan la inflación subyacente.
Un dato técnico final que conviene tener presente: el posicionamiento del mercado está extraordinariamente limpio. Los inversores institucionales han vendido al ritmo más intenso de los últimos trece años. Históricamente, este tipo de limpieza técnica precede a recuperaciones significativas. Cuando se reduzca la incertidumbre energética, el mercado tiene potencial de rebote rápido. Nuestro escenario base para el cierre de 2026 sigue siendo de rentabilidad positiva, en el rango del 5 al 8% para una cartera diversificada bien construida.
Adjuntamos el extracto de su cartera de inversiones y quedamos a su entera disposición para cualquier consulta o ajuste que considere oportuno.