El Banco de Inglaterra y la nueva comunicación

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Nuevo blog de Inverdif Asesores en Rankia. Artículo sobre el Banco de Inglaterra y la nueva comunicación. Por Irene Campos.

El Banco de Inglaterra y la nueva comunicación

En abril de 2014 el Banco de Inglaterra (BoE), a través de su Gobernador, Mark Carney, solicitó encargar una revisión de sus prácticas y procedimientos en lo referente a la política comunicativa del Comité de Política Monetaria (MPC). La persona elegida para llevar a cabo este estudio fue Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos y representante de la misma en las reuniones del G-20 desde 2006 hasta 2011, siendo la persona más joven hasta el momento en ocupar dichos cargos. Consejero del expresidente Bush durante su primer mandato y reputado especialista en cuestiones como flujos de capital o banca, Warsh, que aún mantiene estrechos lazos con Wall Street desde que trabajó como asesor financiero en Morgan Stanley cuando todavía era un recién graduado con honores de la universidad de Stanford, debía considerar qué cambios relacionados con la política de comunicación del BoE, a través del Comité de Política Monetaria, podrían suponer un avance positivo a largo plazo.
El MPC es el organismo encargado de mantener la estabilidad de precios y controlar la inflación, así como de apoyar la política monetaria del Banco, con especial atención a las políticas de crecimiento y creación de empleo. Su especial papel y relevancia en el devenir diario de la macroeconomía del Reino Unido hace que la política a seguir en cuanto a su seguridad, así como a la difusión y comunicación de los datos que ofrece se encuentre expuesta a revisión. El terremoto financiero que supuso la gran recesión de 2007-2009 hizo temblar los cimientos de la política comunicativa de bancos centrales y otros organismos públicos. Los ciudadanos demandan de sus instituciones cada vez más transparencia pero, ¿es ésta, per se, positiva y deseable? ¿A qué variables debe estar sometida?

El informe Warsh

El Informe Warsh intenta dar respuesta a nuestras dudas con la vista puesta en lo que el economista considera deben ser los objetivos a alcanzar por el BoE en cuanto a transparencia. Son cuatro:
  1. Decisiones políticas sensatas: El MPC debe perseguir lo que Warsh denomina una “constante búsqueda de la verdad”, a través de la visión y revisión de las diferentes variables económicas que actúan sobre el mercado financiero. Esta excelencia solo puede derivar en una toma de decisiones sólidas, independientes y sensatas.
  2. Comunicación efectiva: Debemos atender no solo a qué se transmite, sino a cómo llega a la opinión pública la información. Buscamos, al fin y al cabo, que ésta cause un determinado efecto.
  3. Responsabilidad: La credibilidad del organismo debe estar ligada a las decisiones que el mismo ha de tomar y de las cuales es único responsable. La opinión pública tiene el derecho de conocer las decisiones que en ellos rigen y, si así fuese considerado, de sancionar los errores derivados de dichas decisiones.
  4. Historia: El BoE ha constituido el pilar central de la política económica en el Reino Unido durante más de trescientos años. La descripción y análisis de los movimientos del presente deben ser entendidas con la mirada puesta en el horizonte.
La política de transparencia y comunicación debe, según Warsh, estar sujeta a estos cuatro grandes objetivos, que serán alcanzados en un arco temporal que abarca desde el corto plazo (decisiones sensatas) al medio y largo plazo. Una mayor exigencia de transparencia interna y buenas prácticas debe ser vista no como una amenaza a los intereses y a la forma de actuar de los bancos centrales alrededor del mundo, sino como una oportunidad de transformar las instituciones en busca de una mayor efectividad en el análisis de la economía y sus aplicaciones. Las reformas derivadas del Informe deben, según sus responsables, colocar al Banco de Inglaterra en la vanguardia informativa, referente internacional de la buena praxis.
Durante la segunda mitad del pasado año, Warsh revisó a fondo el funcionamiento interno del MPC, llevando a cabo un minucioso estudio de las prácticas y procedimientos del organismo, entrevistándose con sus miembros de forma individual, considerando la periodicidad de sus reuniones y la forma y tiempo en que son difundidas las conclusiones de las mismas. Realizó además una extensa comparativa entre las prácticas del BoE y las que en lo referente a las mismas materias de comunicación llevan a cabo otros bancos centrales en el mundo, desde entidades en países de la Commonwealth (Nueva Zelanda, Australia), así como europeos (Suiza) o asiáticos (Japón). De la misma forma, Warsh pone especial énfasis en los análisis de comunicación de un organismo que conoce bien: la Reserva Federal de los Estados Unidos. De ahora en adelante, el espejo de transparencia en el que mirarse.
Los cambios promovidos por Warsh en su estudio están dirigidos a cambiar la naturaleza del funcionamiento del MPC, proponiendo para ello un modelo muy parecido al que rige en su homólogo estadounidense, referente de igual forma para el Banco Central Europeo. En consonancia con esta línea de actuación, las conclusiones del Informe podrían resumirse en la siguiente frase: más no significa, necesariamente, mejor. Entre las medidas que el economista propone podemos destacar las siguientes:
  1. Establecer un número de ocho reuniones anuales del organismo, reduciendo las doce que regían desde que en 1993 el Banco convirtió la lucha contra la inflación en su caballo de batalla. Dichas reuniones tendrán lugar una vez cada seis semanas.
  2. Deberán ser publicadas transcripciones completas de estas reuniones en un plazo de ocho años. Dicha exposición pública tiene el objetivo de reforzar la reputación del propio Banco, así como a remarcar la responsabilidad de sus miembros.
  3. Las actas de las reuniones del MPC serán publicadas en un plazo de dos semanas después de tener lugar, con el objetivo de ofrecer a la opinión pública una mayor visión de hacia dónde van encaminadas las decisiones económicas del organismo.
  4. Por último, se proponen además cuatro reuniones anuales entre el MPC y el Comité de Política Financiera (FPC) del Banco, con el objetivo de poner en común información relevante para ambos organismos como, por ejemplo, en lo referente al mercado inmobiliario.
En suma, los cambios promovidos por Warsh acercan al Banco a estructuras más afines al sector privado que al público. Mientras que algunas de estas directrices ya están siendo aplicadas, como la de la reducción de reuniones a ocho anuales, otras deberán ser ratificadas por el Parlamento, sobre todo aquéllas que representen un cambio en la seguridad de un organismo esencial en el devenir económico. El Informe Warsh, sin embargo, cuenta con un buen número de entusiastas entre quienes encontramos al Gobernador del BoE, Mark Carney, así como al propio Primer Ministro Cameron. Adam Posen, antiguo miembro del MPC publicó en la plataforma Twitter un comentario en consonancia con estos cambios, mencionando: “la política monetaria no debería basarse en la reacción exagerada a unos datos ofrecidos mes a mes”. De igual forma, Howard Arches, economista jefe especialista en el Reino Unido para IHS Global Insights, se ha mostrado a favor de esta nueva forma de difusión de información, señalando que tendrá un beneficio en los mercados al conocer éstos qué direcciones toma el propio Banco en tiempo real. Sin embargo, esta nueva política de comunicación, de aplicación a partir de este mismo mes de agosto, también ha encontrado voces críticas como la de los reputados economistas Barry Eichengreen o Charles Goodhart, que se han mostrado escépticos ante la forma en que la opinión pública accederá a esta información: según estos economistas, ofrecer las actas de las reuniones del MPC al mismo tiempo que son dados a conocer informes inflacionistas supondrá demasiada información para ser analizada en tan corto lapso de tiempo.
En cualquier caso, éstas y otras cuestiones forman parte de un debate sobre buenas prácticas, procedimientos internos y transparencia e independencia política que será actualizado y revisado, sin duda, en los meses venideros.

Rankia. Composición VII. BoE